24 de Octubre de 1932
Esta noche fue una de las peores pero, como siempre, debía superarla y continuar. Al asomarse el sol, regresé a mi casi hogar. De pronto rondó en mi cabeza la frase "Alma de poeta, ojos de vampiro..." Recordé como había influido en Alexander. Tal vez era una señal. Tal vez...
Traté de adivinar lo que él me quería decir, pero no tenía los datos suficientes. Entonces decidí salir a buscarlo, pero recordé que solo de noche hacía sus célebres apariciones.
Aguardé hasta que oscureció. Me dirigí hacia el parque. Al llegar traté de encontrarlo pero no pude. En el mientras tanto, había comenzado a llover, entonces me sentí libre. Pero no lo era. Sentía frustración, miedo, y no podía expresar lo que sentía. Tenía serios gustos por descuartizar pieza por pieza una exquisita parte de ser humano… No, no, esa NO SOY YO.
Esa noche permanecí en el parque bajo la lluvia. En el momento en el que subí la mirada pude observarlo. Estaba parado enfrente de mí, viéndome. Me ayudó a levantarme.
- Está bien, aclararé todas tus dudas, o por lo menos las que pueda aportar… -Dijo extendiendo su mano para levantarme del suelo-
- Esta vez no escapes.
- No lo haré, tranquila. Siéntate aquí –Dijo mientras tomaba mi mano- Se dice que nacimos de la oscuridad. Somos enemigos del día, compañeros de la noche. Por eso la luna es nuestra guía...
- Eso, aún, no aclara mis dudas. No comprendo que tiene que ver con mi caso...
- Hay un grupo de vampiros que sienten exactamente lo mismo que tú, Ángel. Son seres malignos cuyas intenciones van de la mano con los comportamientos de la luna. Hay ciertos vampiros que están destinados a ser diferentes, o más bien, a hacer la diferencia...
- No comprendo Alexander, ¿puedes ser más claro?
- Trato de ser lo más claro que puedo, pero es que no puedes asumir toda la verdad tan rápido.
- Pero siempre me dices lo mismo, y yo necesito respuestas. No puedes hacerme sufrir así. Quiero, mejor dicho, necesito saber la verdad.
Se escuchó un silencio y el ruido de la lluvia nos invadió. Estaba furiosa con Alexander, porque nunca era capaz de revelar ese secreto tan importante para mí, y yo enserio lo necesitaba.
- Iré directamente a la verdad, si eso es lo que quieres... -Me agarró de los hombros- Ángel, las noches de luna llena te sientes así porque tú eres un descendiente de la luna. Eres nuestra guía. Eres la representación de la luna sobre nuestra tierra...
Luego soltó mis hombros y se levantó, con aire de frustración.
- ¿Eso es lo que querías saber? Listo, lo he dicho...
Había quedado completamente paralizada. Ésta vez sí no sabía que decir. No podía creer lo que estaba escuchando…
- ¿Me estás diciendo que soy algo parecido a la soberana de los vampiros?
- Sí, eso es lo que eres, o lo que serás – Dijo mientras se sentaba a mi lado- Pero no solo una soberana. Eres la que hará la diferencia entre los vampiros.
- Me cuesta asimilarlo, pero siempre sentí que algo especial tenía dentro. Alma de poeta, ojos de…
- Exactamente… -Suspiró profundamente- Yo sabía y te advertí que no era algo fácil de asumir, pero de todos modos lo tendrías que saber. Tarde o temprano la verdad iba a salir a la luz, porque...
Hizo una pausa, pero no continuó hablando, entonces tuve que intervenir.
- Porque qué... ¿Hay alguna otra cosa que deba saber? Si es así te pido por favor que me digas...
- Eres especial –Dijo tomando suavemente mi mano- Eres un ángel oscuro con un alma pura, y eso es lo que te convierte en lo que eres...
En ese momento se acercó a mí y me besó. La lluvia se convirtió en el más fuerte diluvio...
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